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"No tengo oído."

"Tengo las manos torpes."

"Creo que ya soy demasiado mayor para aprender."

Después de muchos años dando clases de piano, he perdido la cuenta de las veces que he escuchado estas frases.

Y, curiosamente, casi nunca son verdad.

Lo que ocurre es que muchas personas imaginan que aprender piano depende del talento. Pero la ciencia lleva años demostrando algo mucho más interesante: aprender música cambia físicamente nuestro cerebro.

No hace falta nacer con un don especial. Hace falta algo mucho más sencillo: práctica constante y un método que te permita avanzar paso a paso.


Tu cerebro empieza a construir nuevas conexiones

Cada vez que aprendes un acorde, un ritmo o una pequeña melodía, millones de neuronas trabajan juntas. Cuando repites ese movimiento una y otra vez, esas conexiones se fortalecen.

A este proceso se le llama neuroplasticidad, y es una de las capacidades más fascinantes del cerebro humano: adaptarse, reorganizarse y aprender durante toda la vida.

Por eso una pieza que hoy parece imposible puede convertirse, dentro de unas semanas, en algo que tus manos realizan casi sin pensar.


El piano es uno de los entrenamientos más completos para el cerebro

Pocas actividades exigen hacer tantas cosas al mismo tiempo.

Mientras tocas una canción estás:

  • leyendo información visual;

  • moviendo ambas manos de forma independiente;

  • manteniendo el ritmo;

  • escuchando si lo que suena coincide con lo que esperas;

  • corrigiendo errores en tiempo real.

Es decir, distintas áreas del cerebro trabajan de forma coordinada en una misma tarea.


La concentración deja de ser una obligación

Vivimos rodeados de notificaciones, interrupciones y pantallas.

Sin embargo, cuando una persona se sienta al piano durante veinte o treinta minutos ocurre algo curioso: toda esa atención dispersa empieza a concentrarse en una sola actividad.

Muchos alumnos me dicen exactamente lo mismo al terminar una clase:

"He desconectado completamente."

Y no hablan de olvidar sus responsabilidades. Hablan de haber dedicado unos minutos a estar plenamente presentes.


La memoria también se entrena

Cuando estudias una obra musical utilizas varios tipos de memoria al mismo tiempo.

Recuerdas cómo suena la melodía.

Recuerdas qué notas vienen después.

Tus dedos aprenden movimientos que, con el tiempo, aparecen de forma automática.

Y, poco a poco, una pieza que parecía imposible empieza a fluir con naturalidad.


¿Y si tienes 40, 50 o 60 años?

Esta probablemente sea la pregunta que más escucho.

Y mi respuesta siempre es la misma.

No es el cerebro el que suele poner el límite.

Es la creencia de que ya es tarde.

He visto a adultos que llegaban convencidos de que nunca serían capaces de coordinar las dos manos y, unos meses después, estaban interpretando canciones que jamás imaginaron tocar.

No porque fueran especialmente talentosos.

Sino porque dejaron que su cerebro hiciera lo que mejor sabe hacer: aprender.


Lo que más me sorprende después de enseñar piano durante estos años

He tenido alumnos de edades muy distintas.

Niños.

Adolescentes.

Adultos que llevaban décadas sin acercarse a un piano.

Y todos tenían algo en común.

Pensaban que los demás aprendían más rápido.

La realidad es muy diferente.

Los que más avanzan no suelen ser los más talentosos.

Son los que disfrutan del proceso, practican con constancia y entienden que cada pequeño avance cuenta.


Una inversión que va mucho más allá de la música

Aprender piano no solo sirve para tocar canciones.

Es una forma de entrenar la paciencia.

La atención.

La coordinación.

La memoria.

Y, sobre todo, de demostrarte que todavía puedes aprender cosas nuevas, tengas la edad que tengas.

Quizá el mayor cambio no ocurra en tus manos.

Quizá ocurra en tu forma de pensar.

Porque el día que descubres que eres capaz de tocar una canción que hace unos meses parecía imposible, empiezas a preguntarte qué otras cosas también podrías conseguir.

Y esa es una de las mejores lecciones que puede darte la música.


¿Te gustaría comprobarlo por ti mismo?

Si siempre has pensado que aprender piano era una espina clavada o que ya era demasiado tarde para empezar, estaré encantada de acompañarte.

Porque nunca he tenido un alumno que se arrepintiera de haber aprendido piano.

Pero sí he conocido a muchas personas que se arrepienten de no haber empezado antes.


*

Un ensayo clínico aleatorizado realizado por investigadores de la Universidad de Bath y publicado en Scientific Reports mostró que, tras solo 11 semanas de clases de piano, adultos sin experiencia musical mejoraron su capacidad para integrar información visual y auditiva. Además, los participantes informaron de menores niveles de estrés, ansiedad y síntomas depresivos al finalizar el programa. Aunque se trata de un estudio con una muestra pequeña, aporta una evidencia muy interesante de que el aprendizaje musical puede producir cambios medibles en el cerebro incluso en la edad adulta.

 
 
 

Hoy millones de personas estarán pendientes de la semifinal del Mundial. Veremos jugadas brillantes, errores decisivos y momentos que pasarán a la historia. Pero hay algo que no aparece en televisión: las miles de horas de entrenamiento que han hecho posible llegar hasta ahí.

Con el piano ocurre exactamente lo mismo.

Cuando un alumno interpreta una obra con seguridad, es fácil pensar que tiene un talento especial. Sin embargo, detrás de esos pocos minutos hay práctica, constancia y la decisión de volver a intentarlo una y otra vez, incluso cuando las cosas no salen bien.

El fútbol y la música comparten una verdad que a menudo olvidamos: el éxito no se construye el día del partido ni el día del concierto. Se construye mucho antes, en esos momentos en los que nadie mira.

Por eso me gusta recordar a mis alumnos que cada sesión de estudio cuenta. No hace falta avanzar de forma espectacular cada día; basta con dar un pequeño paso y repetirlo con paciencia. Con el tiempo, esos pequeños avances terminan convirtiéndose en grandes resultados.

Esta noche conoceremos quién jugará la final del Mundial. Sea cual sea el resultado, los protagonistas volverán a entrenar al día siguiente. Porque saben que mejorar nunca es un destino, sino un proceso.

Quizá esa sea también la mejor lección para cualquier persona que aprende música: la verdadera victoria no está en tocar una obra perfecta, sino en disfrutar del camino que te lleva hasta ella.



 
 
 

¡Madrid se vuelve a vestir de gala! Esta noche, el Estadio Riyadh Air Metropolitano ruge con la llegada de Alejandro Sanz y su esperadísima gira "¿Y ahora qué? Tour". Si vas a cantar a pleno pulmón en el estadio o si te has quedado con las ganas y quieres vivir el concierto desde casa a través de sus canciones, aquí tienes el repertorio completo que está haciendo vibrar a todo el país.

Alejandro ha preparado un viaje perfecto entre sus himnos de toda la vida y sus colaboraciones e inéditos más recientes. ¡Prepara los pañuelos y la garganta!


El Repertorio Oficial: Canción a canción

Este es el setlist que el maestro madrileño tiene preparado para emocionar al Metropolitano:

El arranque con energía

  • Desde cuando

  • Capitán Tapón

  • Por bandera

Emociones a flor de piel y colaboraciones

  • Bésame

  • A la primera persona

  • Mi soledad y yo

  • El vino de tu boca

  • Try to Save Your Song (Mad Beatz Remix)

  • Quisiera ser

  • Hoy no me siento bien

  • Regálame la silla donde te esperé

Los grandes himnos (El estadio se cae)

  • Amiga mía

  • Deja que te bese

  • Cuando nadie me ve

  • El alma al aire

  • Mi marciana

  • No es lo mismo

  • Aquello que me diste

  • Corazón partío

El gran final (Los Bises)

  • Y, ¿si fuera ella?

  • ¿Lo ves? (Alejandro al piano, el momento más mágico de la noche)

  • Las guapas


>>>Si vas al concierto, recuerda que el Metropolitano es enorme. Ve con tiempo para pasar los controles de acceso y no perderte los primeros acordes de Desde cuando. ¡Disfruta de la noche!


 
 
 
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